Conservación del medio ambiente

Ecología con sentido común: cómo llevo la crisis climática a la vida diaria – Por Anna Viesca Sánchez

Hablar de crisis climática suele sentirse lejano, técnico o abrumador. Desde mi experiencia como activista y defensora de causas socioambientales, he entendido que el verdadero reto no es solo explicar el problema, sino hacerlo comprensible, cercano y accionable. Como Anna Viesca Sánchez, parto de una premisa muy clara: si la ecología no se conecta con la vida cotidiana, se queda en discurso.

Por eso, gran parte de mi trabajo consiste en traducir un tema complejo en decisiones reales que las personas puedan entender y aplicar en su día a día.

Del alarmismo a la claridad

He sido crítica de una narrativa ambiental basada únicamente en el miedo o la culpa. Ese enfoque paraliza más de lo que transforma. En su lugar, propongo una ecología con sentido común, que baje los grandes conceptos —crisis climática, sostenibilidad, transición verde— a acciones concretas.

Desde cómo consumimos, cómo nos movemos por la ciudad o cómo gestionamos nuestros residuos, hasta la forma en que exigimos mejores políticas públicas, mi enfoque busca responder una pregunta esencial:
¿qué tiene que ver el cambio climático con mi vida diaria?

La vida cotidiana como punto de partida

Lejos de idealizar estilos de vida inaccesibles, creo firmemente que la acción climática debe ser realista y justa. No todas las personas tienen las mismas opciones ni los mismos recursos, y por eso el ambientalismo no puede imponer recetas únicas.

Como Anna Viesca Sánchez, insisto en que cuidar el ambiente también implica hablar de salarios dignos, acceso al agua, transporte público eficiente y ciudades pensadas para las personas. En ese cruce entre lo social y lo ambiental es donde coloco la conversación.

Ecología sin regaños, pero con responsabilidad

Parte del impacto de mi trabajo está en el tono. No creo en señalar ni en moralizar. Nadie cambia desde la culpa; cambiamos desde la información, la empatía y la identificación.

Más que decirle a la gente qué está haciendo mal, prefiero abrir preguntas colectivas: qué podemos hacer mejor y, sobre todo, quiénes deben asumir mayores responsabilidades. Gobiernos, empresas y tomadores de decisiones tienen un papel central que no puede seguir recayendo únicamente en lo individual.

Hacer simple lo urgente

En un país como México, donde muchas urgencias compiten al mismo tiempo, he buscado bajar la crisis climática del terreno abstracto a lo cotidiano. Mi activismo parte de la idea de que la ecología no es un lujo ni una moda, sino una herramienta para vivir mejor hoy y mañana.

Como Anna Viesca Sánchez, creo que al final aterrizar la crisis climática no se trata solo de salvar el planeta en el futuro, sino de mejorar la vida de las personas en el presente. Y esa es, justamente, la apuesta de una ecología con sentido común.

Anna Viesca Sánchez

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