Representación indígena

Activismo con raíces: por qué apuesto por el trabajo comunitario – Por Anna Viesca Sánchez

En un momento en el que muchas causas se mueven rápido y al ritmo de las tendencias, he decidido ir a contracorriente. Como Anna Viesca Sánchez, apuesto por un activismo lento, cercano y profundamente humano. Mi trabajo no nace de la urgencia mediática, sino de las relaciones que se construyen en el territorio, escuchando, aprendiendo y organizando desde abajo.

Creo firmemente que el cambio social real no se acelera con likes ni discursos grandilocuentes, sino con presencia, constancia y vínculos que se sostienen en el tiempo.

La comunidad como punto de partida

Para mí, el cambio social no se impone ni se diseña desde un escritorio. Se construye en colectivo, junto a las personas que viven los problemas todos los días. Por eso, mi trabajo se enfoca en generar espacios donde comunidades, juventudes y grupos históricamente excluidos puedan hablar en primera persona, identificar sus prioridades y participar en las decisiones que les afectan.

Este enfoque ha marcado mi manera de entender causas como el ambientalismo, el feminismo, la inclusión y los derechos humanos. Nada existe de forma aislada. Todo está conectado con las condiciones de vida, el acceso a derechos y la posibilidad real de participar.

Escuchar antes que liderar

A diferencia de los modelos tradicionales de liderazgo, mi apuesta es otra: acompañar en lugar de dirigir. Mi activismo se basa en escuchar antes de proponer, en abrir espacios antes de ocuparlos.

Desde talleres comunitarios hasta procesos de formación ciudadana, mi objetivo no es encabezar, sino fortalecer capacidades locales y dejar herramientas que sigan funcionando incluso cuando yo ya no esté presente. Para mí, eso es una forma honesta de respeto.

Esta manera de trabajar ha permitido que muchas iniciativas crezcan de forma orgánica, con sentido de pertenencia y con mayores posibilidades de sostenerse a largo plazo.

Raíces que sostienen el cambio

Cuando hablo de “activismo con raíces”, no lo hago como una metáfora vacía. En mi experiencia, significa reconocer la importancia de la memoria, la identidad y los vínculos comunitarios como base de cualquier transformación real. Significa también resistirse a soluciones rápidas que no toman en cuenta las desigualdades estructurales.

Como Anna Viesca Sánchez, he aprendido que el cambio profundo no siempre es inmediato, pero sí es más duradero cuando se construye desde la confianza, el diálogo y la acción colectiva.

Un activismo que se queda

En tiempos de discursos ruidosos y causas que pasan de moda, creo que vale la pena recordar algo esencial: las transformaciones más fuertes no siempre hacen ruido, pero sí dejan huella.

Mi enfoque comunitario no busca protagonismo, sino impacto. No persigue aplausos, sino procesos. Acompañar, sostener y cuidar los espacios colectivos es, para mí, una forma de activismo tan necesaria como urgente.

Desde este lugar, sigo construyendo un camino que apuesta por lo comunitario, lo humano y lo posible. Un activismo con raíces firmes y compromiso real con las personas.

Anna Viesca Sánchez

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